La Fórmula 1 es un deporte que no solo requiere de la destreza de sus pilotos, sino de la capacidad de innovación y creatividad de los ingenieros que trabajan con cada una de las escuderías, para lograr los tiempos récord y la velocidad extrema que se requieren para alcanzar el triunfo.

El éxito depende 60% de la máquina y 40% de la destreza humana, por eso se dice que la Fórmula 1 es la disciplina deportiva más avanzada en tecnología. Invención de piezas o sistemas pueden hacer la diferencia de segundos en una reñida competencia. Basta que encuentren algo novedoso, para que el resto intente copiarlo o mejorarlo para acortar la ventaja.

En el Grand Prix, la pista más rápida de toda la Fórmula 1, la velocidad media supera los 250 km/h y, puede ascender a 330.

La producción de un auto de carreras tiene tras de sí unos seis meses de trabajo y experimentación, según Kenny Handkammer, jefe de mecánicos de Red Bull.

Precisamente, la temporada 2011 ha estado marcada sobre todo por el dominio del equipo Red Bull, cuyos ingenieros liderados por Adrian Newey, han diseñado una máquina superior a la del resto de los rivales.

Desde que inició el año, el equipo de Red Bull comenzó a ganar carreras. Aparte de tener un excelente monoplaza, han contado con un gran talento al volante: Sebastian Vetel.

¿Qué pasa con otros equipos? Si bien McLaren cuenta con un coche rápido, sus dos pilotos, Lewis Hamilton y Jenson Button, no han tenido su mejor desempeño en la pista.

Ferrari, la mítica escudería italiana, prometía un mundial dominante que permitiese a Fernando Alonso descollar, pero esto ha estado lejos de ser cierto. Para la próxima temporada anuncian cambios y la utilización de configuraciones que ya tienen Red Bull y McLaren.