Fanáticos del fútbol, sin límites a sus sentimientos

Fanáticos del fútbol, sin límites a sus sentimientos

Por Susy Portillo

Para Mi Zona Deportiva

El otro día hablaba con un amigo que está sin empleo y me comentaba lo angustiante que fue para él cuando en una entrevista de trabajo le preguntaron si era del Real o del Barsa. Tras unos minutos de silencio optó por responder que no le iba a ninguno de los dos.

Por un momento pensó en responder sinceramente y decirle que tenía cierta afinidad por al Barcelona, sin embargo la mirada amenazante del entrevistador lo terminó de convencer para dar una respuesta neutral e imparcial.

En Facebook por ejemplo, existen fotografías que pueden llegar a insultar u ofender a cualquiera de sus contactos. El pecado para ser maltratado es tener puesta la camisola de otro equipo.

Hace unas semanas una conocida subió una foto donde se mostraba a Messi abrazando a un niño de raza negra y a Ronaldo saliendo de una tienda de ropa con unas cuantas bolsas. En la fotografía se leía: “Money doesn´t change people, it shows who they truly are”.

Los comentarios entre rivales aumentaban de tono, para ponerle sabor al asunto cuestioné si realmente creían que Messi no se vestía de ropa de marca. Otro me respondió: “Lógicamente pero estamos criticando la diferencia entre dos personajes, ambos se dan sus gustos pero Messi es más humano que el otro”. Únicamente los ciegos y los fanáticos no logran ver las diferencias reales entre un jugador y otro, pensé pero me guardé el comentario.

Una amiga, por ejemplo, se desmaya cuando el Real Madrid pierde algún partido importante. Su médico y su mamá le tiene prohibido encender el televisor, algo insólito pero cierto. Cuando la llamé para confirmar tal información me respondió: “lo que pasa es que yo muero por el Real Madrid”. Vaya que si puede morirse, me dije.

“Asumo que cada vez que se muere un niño de hambre también te desmayas y hasta sacas espuma por la boca” le repetí en broma, pero debo confesar que mi ironía respondía a lo irritante que puede ser la indignación de muchos por un partido cuando en el mundo hay problemas más importantes que ese.

Entre las anécdotas más cercanas a personas que conozco también cuentan que un ladrón acusó con un arma a su víctima, preguntándole si era de su equipo favorito porque de lo contrario lo mataría.

 

La biología lo explica

Varios fanáticos del Boca Junior de Argentina fueron sometidos a estudio por la Universidad de Glasgow y mostraron que durante un partido su cerebro se activa en una zona conocida como corteza cingulada anterior, la misma que se acelera durante la excitación sexual.

La resonancia magnética realizada dio como resultado que, cuando la pelota ingresa en la red de la portería el estímulo alcanza su máxima intensidad.

Los estudios entregaron evidencia que el estadio es casi el único lugar donde los hombres logran liberarse emocionalmente. De hecho, el 66% dice que ha llorado más de alguna vez durante un partido.

 

Versión moderna de la guerra

“El verdadero fanático de fútbol no es aquel que gusta del fútbol, es aquel que sufre por el fútbol. El que pierde toda compostura tanto si su equipo gana como si pierde, el que divide al mundo en dos, los buenos y los malos”. Escribe Joaquín López en un blog.

El placer de ver humillado al rival en un clásico es la versión moderna de conductas masculinas agresivas. “La agresión y la competencia por la comida que se desataba en los bosques de Europa entre los Neanderthales y los humanos modernos, hoy se ha trasladado a escenarios más sofisticados, como los estadios”, reza un estudio realizado por Richard G. Sipes, antropólogo de la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo State.

El mismo planteó que el fútbol es un deporte que canaliza el instinto combativo  y el espíritu guerrero de los hombres.

Todos los ingredientes para una guerra están presentes en una misma pasión. Las camisetas, gorros, bufandas y hasta los cánticos y porras marcan territorio amigo o enemigo. Un buen fanático nunca será un buen perdedor. Su equipo no fracasa porque sea malo sino por culpa del árbitro, siempre reza que lo apoyará en las buenas, malas y en las peores.

Le da la razón al árbitro cuando se trata de sanciones para el equipo contrario. Al último partido que asistí alguien rogaba al Señor del Consuelo para que la pelota no entrara en la portería del rival. ¿Alguna similitud?

Comments

  1. Me gusta su comentario sobre los fanáticos, el día del clásico el FB al menos mis contactos se quedaron en total silencio, eso hace valer lo escrito en su artículo, manipular el sentimiento de uno u otro equipo, pensar que Cristiano Ronaldo gasta más que Messi, sería de revisar las cuentas de Messi para ver si en verdad puede tener alguna casa de veneficencia o pensar que Cristiano Ronaldo ya se quedón sin pisto por gastarcelo todo en vanalidades. Jajajajaja saluditos Susy