El entrenador de los Indiana Pacers, Frank Vogel, es más que un optimista; a veces puede sonar casi utópico por la forma en que cree en las posibilidades y la capacidad de su equipo. Sin embargo, tarde en la noche del jueves, cayó en lo que debió haberle parecido una oscura realidad.

Poco después de que los Pacers hubieran caído víctimas de otra avalancha de LeBron James y Dwyane Wade, que finalmente les dio el golpe de nocaut, el pensador positivo se quedó pensativo.

“Enfocamos toda nuestra atención en Derrick Rose (en los playoffs) del año pasado y es como tener a dos de ellos ahí afuera. Sólo que más grandes”, dijo Vogel. “Es un gran desafío. Hicimos lo mejor que pudimos. Dimos una buena pelea. Llamamos su atención. Pero desde el Juego 3 estos muchachos han jugado en un nivel tan alto que no sé si alguien podrá vencerlos”.

Eso aún está por verse, pero el Heat ya encara un nuevo desafío. Su victoria del jueves por 105-93 terminó con los Pacers en el Juego 6 mientras Wade y James completaban una barrida de tres partidos que dio vuelta la serie después del Juego 3, y que dejó a Vogel en la incómoda posición buscar la hipérbole para el equipo contrario.

Wade tuvo uno de los mejores juegos de postemporada de su carrera, con un despliegue anotador que recibió altas calificaciones por su grado de eficiencia y dificultad. Sumó 41 puntos con 17 aciertos en 25 intentos, y algunos de ellos fueron simplemente absurdos. Entre ellos, un globo sobre dos defensores de los Pacers en el tercer cuarto que se arqueó unos 18 pies en el aire para entrar justo cuando sonaba la bocina del reloj de posesión. Ha sido esa clase de semana para los Pacers. Y para Wade.

James también bajó el martillo con 28 puntos en su rol de apoyo, incluyendo siete en fila durante los dos últimos minutos del partido que acabó con el sembrado No. 3 y le garantizó al Heat su segunda aparición consecutiva en las finales de la Conferencia Este. James metió 12 de 23 tiros además de repartir siete asistencias y robar tres balones.

Los totales de los últimos tres partidos, y la gran remontada del Heat de su déficit de 2-1, han sido salvajes. James promedió 32.7 puntos, 11.3 rebotes y ocho asistencias con una efectividad del 55 por ciento. Wade promedió 33 puntos (anotó 99 en los tres partidos, James 98), 7.3 rebotes y 3.7 asistencias con efectividad del 62 por ciento en sus lanzamientos.

Los numeritos de Wade llegaron como respuesta al peor momento de playoffs de su carrera en el Juego 3, en el que anotó cinco puntos con dos aciertos en 13 intentos y parecía haber acabado de ingerir una comida demasiado cuantiosa. Cuando los médicos del Heat le drenaron la rodilla la semana pasada, deben haberle inyectado algo de veneno.

En resumen, Vogel decidió que el “respiro” que la mayoría pensaba que su equipo había conseguido cuando Chris Bosh quedó fuera del Juego 1 al final resultó ser una maldición.

“Chris Bosh es un jugador de básquetbol increíble, pero cuando sale se traduce en más toques para LeBron y Wade, y eso no es una ventaja exactamente [para el oponente]”, dijo Vogel. “Fueron espectaculares en esta serie, fueron demasiado para nosotros”.

Claro que las cosas no se veían así hace una semana. Entonces el Heat parecía estar a la deriva sin su mejor grandote y tuvo que tragarse 48 horas miserables en Indianápolis — uno de los escapes fue la noche en la que el equipo vio la película “El dictador”, que dio lugar a una gran cantidad de bromas internas en el equipo — y los Pacers parecían tener posibilidades de convertirse en los ganadores improbables.

Sin embargo, el Heat hizo algunos ajustes, sobre todo en el espaciado ofensivo, que tuvieron como objetivo abrir la defensa de Indiana, y Wade y James encontraron una marcha que no se había visto en ellos con semejante consistencia durante la breve historia de su asociación.

“No sé si habían estado obligados a asumir tanta responsabilidad como ahora que Chris está fuera”, dijo el entrenador del Heat, Erik Spoelstra. “Tenían que darnos más. Esta serie sacó lo mejor de ellos porque lo sabían. Ellos sabían que debían jugar en un nivel extremadamente alto para que tuviéramos una oportunidad”.

Llegó al punto en el que incluso la pérdida de Udonis Haslem, una pieza vital ante la ausencia de Bosh, se convirtió en un mero regulador de velocidad. Los jugadores complementarios intensificaron sus esfuerzos — Mario Chalmers en el Juego 3, Haslem en el Juego 4, Shane Battier en el Juego 5 y Mike Miller con sus cuatro triples el jueves — pero básicamente James y Wade bajaron la cabeza y cambiaron el curso de la temporada.

La magnitud de su desempeño fue tal que cabe preguntarse si podrán sostenerla. Con el regreso incierto de Bosh y medio camino al título ya conquistado, tal vez no tengan otra opción. Con la problemática rodilla de Wade y los cierres inestables de James durante las últimas dos temporadas, no hay garantías.

Pero luego de los últimos tres partidos era difícil que alguien del Heat se detuviera a pensar en los aspectos negativos, sólo que podrían haber entrado en la tierra prometida de sus dos futuros miembros del Salón de la Fama.

Los fuegos artificiales ya están encendidos. ¿Ésta será la sustancia? Wade y James están contentos de pedirte que permanezcas atento.

“Lo necesitábamos”, dijo Wade. “Cuando hablas de tres partidos, de dos hombres dominantes al mismo tiempo, esto tal vez haya sido lo mejor de nosotros”.