Hazaña es una palabra que se queda corta para lo que Lebron James hizo en el juego 6 de las finales de conferencia frente a los Boston Celtics. Con 45 puntos anotados, 15 rebotes y 5 asistencias quedó a sólo 5 puntos del legendario Wilt Chamberlain y ser el máximo anotador en juegos de post temporada, pero más importante, cargó en hombros al Miami Heat que salió con un ímpetu enorme para rescatar la serie que muchos ya daban por perdida a los Boston Celtics.

La crítica pareció que hizo un efecto motivador en James, Wade y Chris Bosh, el trió de ensueño que fue llevado a Miami con un único objetivo, llevar títulos y hacer del Heat una franquicia que recordara a las grandes como los Lakers, Bulls o los propios Celtics. Entre cronistas deportivos, jugadores y el público la duda de si Miami tenía lo necesario para ganar era latente, con la historia de la temporada pasada repitiéndose al estar primero 2-0 en una serie y luego perder 3 juegos en fila para estar abajo 3-2. Pero Lebron dió vuelta a todo y dió a los fans una victoria contundente, pero sobre todo llevó de vuelta la serie para el partido final a su propia cancha en Miami.

El juego 7 será el sábado por la noche y promete ser un partido en el que todos, literalmente todos, darán hasta lo último por llevarse el paso a la final y jugar por el título frente al Oklahoma City Thunder.