La selección española dio un paso hacia una hazaña histórica, en busca de una triple corona que ningún equipo ha logrado aún en el fútbol mundial, con su clasificación para la final de la Euro 2012, en un duelo de enorme intensidad y tensión, definido en los penaltis con la firma, en el último disparo, de Cesc Fábregas. Al igual que los cuartos de final de la Eurocopa 2008, cuando España tocó la gloria con su segundo título europeo 44 años después del primero, el centrocampista marcó el lanzamiento decisivo, el 4-2 que dio el billete a la ‘Roja’ a su tercera final consecutiva y que agrandó la leyenda de un equipo que ya apunta a un nuevo entorchado.

El partido fue para sorpresa de muchos, muy parejo en la posesión del balón, hazaña que el equipo luso logró al encontrar un mecanismo para desconectar el medio campo español. Los primero 90 minutos reglamentarios fueron de más llegadas de parte de los portugueses, con llegadas tiros al marco que llegaron muy cerca de las manos de Casillas pero que no hicieron daño en el marco ni en las mentes de los jugadores españoles.

Como muchos ya lo esperaban, el partido se fue al alargue del tiempo reglamentario y luego a la ruleta rusa de los penales, en donde España tenía un arma letal, Iker Casillas. El primer penal lo fallaron los de La Roja pero “San Iker” les regresó el aire con un paradón. Al final, fue Cesc el que levantó las manos de último, dejando a un CR7 sin siquiera poder tirar su penal, pasando por un agónico partido en el camino a esa final soñada que les verá las caras con el que salga del partido de hoy entre Alemania e Italia.