El domingo bien pudo haber sido uno de los momentos más grandes del fútbol, al coronarse campeona de Europa la selección de España alcanzó una hazaña jamás lograda, tres coronas internacionales de forma consecutiva (Euro 2008, Mundial 2010, Euro 2012) así como su segundo título como monarca de Europa por segunda vez. La Roja, está más ardiente que nunca y nada parece detener a los del “Bigotón” Vicente del Bosque.

En la final se encontraron con su rival imbatible de toda la vida, una Italia que llegó con juego ofensivo, rápido y de ataque, nada parecido a lo que nos tienen acostumbrados los de “Azzurri”, dejando en el camino a la primera favorita Alemania con dos auténticos golazos de Mario Balotelli. El partido fue intenso, con idas y venidas de los dos equipos, pero con una clara intención de los españoles de salir por el partido desde el primer segundo y no tardo mucho tiempo en hacer sentir esa velocidad que hizo falta en sus partidos anteriores, de los piés de Cesc Fábregas salió un centro teledirigido a la cabeza del “Chino” Silva y abrieron el marcador antes que el reloj marcara 15 minutos del 1er tiempo.

Luego, todo fue color rojo en el campo, la magia de Andrés Iniesta (nombrado jugador más valioso del torneo) , la precisión de Xavi y la pared que hicieron Piqué y Ramos en el fondo fue con lo que la Italia de Pirlo y Cassano tuvo que lidiar. La desesperación no se vió en ninguno de los dos equipos, cosa que jugó a favor de España que logró encontrar espacios en las bandas con los que hizo muchísimo daño, pero fué con pase de Xavi que el nuevo del Barcelona, Jordi Alba, se filtró por el medio para dar una estocada casi mortal y poner el 2-0 antes que terminara la primera parte.

El segundo tiempo más de lo mismo, con algunas variantes en ambos equipos pero que surtieron mejor fortuna a España ya que sus dos cambios, Torres y Juan Mata, solo ingresaron para anotar un gol cada uno y sepultar así cualquier esperanza de la Italia de Buffon que vió como se colaron 4 goles en la red que normalmente cuida como su propia casa.

La Roja, campeona de Europa y del Mundo, probó una vez más que el estilo único de juego que ha implantado, es de miedo, y de seguir así en dos años más veremos como todos, literalmente todos, irán a quitarle el título a esa selección que por ahora, parece no tener igual.